Inclusión financiera en México: el smartphone impulsa el crédito para mujeres

En México, la inclusión financiera sigue mostrando brechas importantes, especialmente para las mujeres. De acuerdo con datos del INEGI, solo 36.1% de las mujeres entre 18 y 70 años cuenta con algún tipo de crédito formal, mientras que el acceso general a productos financieros alcanza el 72.8%, aún por debajo del 80.9% registrado en hombres.

La diferencia no es menor: 8.1 puntos porcentuales que reflejan un desafío estructural en el acceso al sistema financiero.

Acceso al crédito: una brecha estructural

Para Nicolás Schiaffino, VP & Country Manager de PayJoy en México, el problema no solo radica en cuántas mujeres acceden al crédito, sino en las condiciones bajo las cuales lo hacen.

“Muchas enfrentan ingresos variables, responsabilidades de cuidado y trayectorias laborales no tradicionales que no siempre encajan en los modelos de evaluación convencionales. Si el diseño del crédito no considera esa realidad, la exclusión se perpetúa”.

Este contexto explica por qué, incluso cuando existe acceso a productos financieros, el crédito formal sigue siendo limitado para una gran parte de la población femenina.

Más allá del crédito: el peso del trabajo no remunerado

El acceso financiero no puede analizarse sin considerar el contexto social. En México, el trabajo doméstico y de cuidados no remunerado representa 23.9% del PIB, y 72.6% de ese valor es generado por mujeres, también según el INEGI.

Esto implica que el valor económico del trabajo no remunerado realizado por mujeres es 2.7 veces mayor que el de los hombres, lo que impacta directamente en su estabilidad económica, disponibilidad de tiempo y capacidad de acceso a productos financieros tradicionales.

Tecnología como puente: el smartphone cambia el juego

Frente a estas limitaciones, surge un punto clave: la tecnología.

De acuerdo con datos de PayJoy, el 47% de sus usuarios en México son mujeres, muchas de ellas previamente sub-bancarizadas. A nivel global, el 49% de sus clientes son mujeres, lo que refleja una tendencia clara hacia modelos más accesibles e inclusivos.

El elemento diferenciador: el smartphone como puerta de entrada al crédito.

  • 45% de los usuarios no tenía previamente cuenta bancaria ni tarjetas
  • Solo 14% contaba con tarjeta de crédito
  • 31% eran usuarios primerizos de smartphone

Para muchas mujeres, financiar un dispositivo móvil representa su primer acceso al crédito formal y el inicio de un historial financiero.

Una oportunidad de inclusión real

El contraste es evidente: mientras solo el 32.7% de las mujeres tiene acceso a crédito formal, más del 81% utiliza un celular diariamente.

Este diferencial abre una oportunidad clara para modelos que conecten ambos mundos: tecnología y financiamiento.

Además, los datos revelan impacto tangible:

  • Cerca del 40% de las usuarias son mujeres trabajadoras
  • El 55% son madres de familia
  • Muchas reportan un incremento en sus ingresos tras acceder a financiamiento

Diseñar productos financieros con perspectiva real

La conclusión es clara: no basta con ampliar el acceso, es necesario rediseñar el crédito para adaptarlo a las realidades actuales.

“Tenemos que hacer modelos para mujeres, madres, trabajadoras”, señala Schiaffino.

Esto implica considerar factores como ingresos variables, economía informal, responsabilidades de cuidado y acceso limitado a historial crediticio tradicional.

Comentario / Opinión

Aquí hay una verdad incómoda: el sistema financiero tradicional no fue diseñado para todos. Y eso se nota.

Lo interesante es que la solución no está viniendo desde los bancos tradicionales, sino desde modelos más ágiles que entienden el contexto real de las personas. El smartphone —algo tan cotidiano— está resolviendo lo que durante años no se logró: abrir la puerta al crédito.